En una red doméstica, la consola Xbox 360™ y todos los equipos y dispositivos de la casa (impresoras, fotocopiadoras, escáneres, faxes y hasta televisores y equipos de audio) están conectados. Así, puedes compartir todos esos equipos y compartir archivos (incluso música, fotos y películas), de forma que varias personas pueden navegar por Internet y acceder a Xbox Live® a la vez.
Con una red doméstica se evita todo tipo de situaciones incómodas y molestas. Con una red doméstica:
No tendrás que guardar archivos en un CD o en un dispositivo de memoria flash para llevarlos al ordenador que está conectado a la impresora.
No tendrás que esperar a que alguien termine de escribir un mensaje de correo electrónico a la abuela para poder navegar por la red.
No tendrás que esperar a que tu compañero de piso termine de investigar para su tesis para lanzarte a Xbox Live.
Puedes transmitir música y fotos digitales de un equipo con Microsoft® Windows® XP a una consola Xbox 360™.
Configura tu red doméstica
Configurar una red doméstica no es tan complicado como pudiera parecer. Vamos a mostrarte todas las ventajas de una red doméstica y a darte instrucciones para que crees una que se ajuste a tus necesidades.